Herpes zóster: la enfermedad silenciosa que puede despertar años después de la varicela

El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una enfermedad que muchas personas descubren cuando ya sienten dolor, ardor o una erupción extraña en la piel. Lo curioso es que no aparece de la nada: está relacionado con el mismo virus que causa la varicela.

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Después de pasar varicela, el virus puede quedarse “dormido” durante años en el sistema nervioso. En algunas personas nunca vuelve a causar problemas, pero en otras puede reactivarse cuando las defensas bajan, con la edad, estrés fuerte, enfermedades crónicas o tratamientos que debilitan el sistema inmunológico.

Una de las señales más importantes es el dolor antes de que aparezcan las lesiones. Muchas personas sienten ardor, hormigueo, sensibilidad o punzadas en una zona específica del cuerpo. Días después puede salir una erupción con ampollas, casi siempre en un solo lado del cuerpo, siguiendo el recorrido de un nervio

La prevención también existe. Hay vacunas que ayudan a reducir el riesgo de herpes zóster y sus complicaciones, especialmente en adultos mayores o personas con factores de riesgo. Lo ideal es consultar con un médico para saber si corresponde aplicarla según la edad y el historial de salud.

No todo ardor o sarpullido es herpes zóster, pero si aparece dolor localizado, hormigueo intenso o ampollas en una franja de un solo lado del cuerpo, conviene buscar orientación médica pronto.

Al final, esta enfermedad recuerda algo importante: el cuerpo puede guardar virus en silencio durante años. Y cuando da señales, escucharlas a tiempo puede evitar dolor prolongado y complicaciones innecesarias.

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